Genio matemático acusado de matar y descuartizar a una menor en la CdMx, es sentenciado a 50 años de prisión

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Javier Méndez Ovalle, el estudiante que asesinó y descuartizó a Sandra Camacho, de 17 años, en un departamento de Tlatelolco en junio de 2013, fue sentenciado a 50 años de prisión y al pago de una multa por más de 450 mil pesos a los familiares de la víctima.

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX) informó este lunes que el titular del Juzgado Séptimo Penal, Fernando Guerrero Zárate, dictó la sentencia por el delito de homicidio calificado –no feminicidio– contra el exestudiante del IPN, quien hace cuatro años –el 28 de junio de 2013– provocó un traumatismo craneoencefálico a la joven, la asfixió, desmembró su cuerpo con un cuchillo de cocina, lo metió en bolsas de plástico y lo esparció en distintos botes de basura y en una jardinera de la Unidad Habitacional Tlatelolco.

El crimen generó indignación en diferentes sectores de la sociedad, particularmente en grupos feministas, por los perfiles de la víctima y el victimario, pero sobre todo por la violencia a la que el agresor sometió a la joven.

Un día antes del crimen, ambos se citaron en la estación del metro Valle Gómez. Era la primera vez que ambos se veían personalmente, luego de que se conocieron mediante Facebook. Pasearon en Plaza Universidad y entraron al cine. Luego se fueron al departamento del edificio Juárez, donde vivía Méndez Ovalle, entonces de 19 años, estudiante del CECyT 9 y ganador de la medalla de oro de la Olimpiada Nacional de Física 2011.

La investigación arrojó que Javier atacó a Sandra en una reacción de enojo y frustración porque ella no le creyó que pronto iría a vivir al extranjero por una beca que había ganado como parte de sus logros académicos.

La Policía Cibernética analizó el contenido de la computadora de la víctima y obtuvo la dirección IP del asesino, cuyo domicilio fue ubicado con ayuda de la información proporcionada por una empresa telefónica. Además, con apoyo de videos de las cámaras del Metro, la Procuraduría capitalina descubrió que Javier fue la última persona que estuvo con Sandra. La policía cateó el departamento y confirmó que el crimen se cometió en ese lugar.

Sin embargo, el joven ya no vivía ahí, razón por la que la policía activó protocolos de localización y detención, no sólo en los estados, sino hasta en la Interpol. Tras un año de búsqueda, el 28 de julio de 2014, Méndez Ovalle fue detenido en San Juan del Río, Querétaro, donde trabajaba como mesero en una cafetería con el falso nombre de José Carlos Méndez.

Fue puesto a disposición de la Fiscalía Desconcentrada en Cuauhtémoc, donde se declaró culpable del asesinato. Entonces, fue ingresado al Reclusorio Norte y puesto a disposición del juez Séptimo Penal, quien cuatro años después, le dictó sentencia.

Guerrero Zárate condenó a Javier Méndez Ovalle al pago de 323 mil 800 pesos por concepto de reparación del daño a los herederos o derechohabientes de Sandra; así como de 128 mil 400 pesos por concepto de daño moral a los padres, y al pago de 3 mil 885 pesos por concepto de gastos funerarios.


Fuente:SinEmbargo

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